Artes en salud es un concepto amplio que hace referencia al uso de las artes, la cultura, el patrimonio y las humanidades para contribuir a la salud y al bienestar de las personas y las comunidades. Incluye prácticas vinculadas a las artes visuales, la música, la danza, el teatro, la literatura, el pensamiento, la creación contemporánea o la participación cultural, y puede desarrollarse en contextos sanitarios, sociales, educativos, comunitarios y culturales.
Este enfoque parte de una idea central. Las artes y la cultura pueden formar parte de las estrategias de promoción de la salud, prevención, cuidado, tratamiento, rehabilitación y acompañamiento, siempre que se trabajen con criterios adecuados de diseño, implementación, seguridad, calidad y evaluación. En este sentido, las artes en salud buscan materializar los beneficios potenciales de la participación artística y cultural en procesos orientados a resultados de salud y bienestar, de acuerdo con la evidencia disponible y con las necesidades de las personas y los contextos donde se aplican.
Incorporar las artes a las herramientas disponibles para afrontar los retos de salud de la comunidad exige un marco conceptual claro y metodologías capaces de articular la calidad artística, el conocimiento sanitario, la participación de las personas destinatarias y la responsabilidad institucional. Este marco debe garantizar que los proyectos se diseñen a partir de objetivos explícitos, fundamentos razonados, indicadores adecuados, mecanismos de seguimiento y herramientas de evaluación coherentes con la intervención.
Para facilitar esta aplicación, Guillem d’Efak Fullana Ferré, cofundador de la Arts in Health International Foundation, ha formulado un modelo operativo de cinco elementos para definir, diseñar, implementar y evaluar intervenciones de artes en salud. Este modelo deriva de la experiencia acumulada en proyectos intersectoriales entre instituciones culturales, centros sanitarios, universidades, administraciones públicas y agentes comunitarios, y ofrece un criterio práctico para diferenciar una práctica artística general de una intervención estructurada de artes en salud.
Los cinco elementos son los siguientes.
Objetivo de salud claramente definido
La intervención debe partir de un objetivo de salud o bienestar explícito, formulado de manera comprensible y coherente con las necesidades de las personas participantes. Este objetivo puede relacionarse con la promoción de la salud, la prevención, la salud mental, la calidad de vida, la adherencia, la rehabilitación, el envejecimiento saludable, la soledad, el dolor, el duelo, la recuperación, el acompañamiento u otras dimensiones físicas, emocionales, cognitivas, sociales o comunitarias.
Cocreación entre profesionales de la salud, de las artes y de la cultura
Las intervenciones de artes en salud requieren una colaboración real entre perfiles profesionales diversos. El diseño debe integrar conocimiento sanitario, calidad artística, competencias culturales, sensibilidad comunitaria y conocimiento del contexto. Esta cocreación permite ajustar la propuesta a las necesidades de salud, a las características de los participantes, a los espacios donde se desarrolla y a los recursos disponibles.
Participación activa de las personas destinatarias
Las personas participantes deben ocupar un lugar central en la intervención. La participación puede adoptar formas distintas según el proyecto, como la creación artística, la experiencia estética guiada, el movimiento, la escritura, la conversación, la escucha, la contemplación, la narración u otras formas de implicación cultural. El modelo pone el acento en una participación significativa, accesible, respetuosa y adaptada a las capacidades, preferencias y circunstancias de cada grupo.
Evaluación rigurosa y adecuada al proyecto
Las intervenciones deben incorporar mecanismos de evaluación que permitan analizar el proceso, los resultados, la seguridad, la aceptabilidad, la calidad de la experiencia y las condiciones de implementación. La evaluación puede combinar metodologías cuantitativas, cualitativas y mixtas, según la naturaleza del proyecto y los objetivos planteados. Su función consiste en generar evidencia, mejorar la práctica, orientar decisiones y facilitar la transferibilidad de los aprendizajes.
Comunicación, diseminación y retorno
Los resultados y aprendizajes de las intervenciones deben comunicarse de manera clara y responsable. Esta comunicación puede incluir publicaciones científicas, informes técnicos, materiales divulgativos, sesiones de retorno a los participantes, presentaciones profesionales o recursos para otras instituciones. La diseminación contribuye a acumular conocimiento, compartir metodologías, evitar duplicidades y reforzar el desarrollo de un campo basado en la evidencia, la calidad y la responsabilidad pública.
El modelo formulado por su autor y adoptado por la Arts in Health International Foundation como marco de referencia ofrece una base común para orientar proyectos de artes en salud en entornos diversos. También permite reconocer la complejidad del campo, ya que una intervención rigurosa debe cuidar al mismo tiempo los objetivos de salud, la calidad artística, la dimensión relacional, la participación, la evaluación y el retorno social del conocimiento generado.
Activos para la salud
Cualquier factor o recurso que potencia la capacidad de las personas, las comunidades y las poblaciones para mantener la salud y el bienestar. La conceptualización de los activos para la salud sigue la lógica de facilitar y hacer accesibles las opciones saludables, orientadas al bienestar, al crecimiento y al envejecimiento saludables.
Salud comunitaria
Es la expresión colectiva de la salud de una comunidad definida, determinada por la interacción entre las características de las personas, las familias, el entorno social, cultural y medioambiental, así como por los servicios sanitarios y la influencia de los factores sociales, políticos y globales. Una intervención comunitaria en salud se define como una acción desarrollada con y desde la comunidad a través de un proceso de participación.
Modelo de activos comunitarios
Metodología de intervención en salud comunitaria que pone el acento en el desarrollo de políticas y actividades basadas en las capacidades, competencias y recursos de las personas y los barrios desfavorecidos. Este método pretende identificar el mapa de activos o las fortalezas de la comunidad para descubrir las capacidades individuales, colectivas y medioambientales, así como los talentos existentes en el contexto.
Prescripción social
Permite a médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios derivar a los pacientes a una serie de servicios comunitarios no clínicos. Este enfoque asistencial parte del reconocimiento de que la salud de las personas está determinada principalmente por una serie de factores sociales, económicos y medioambientales. La prescripción social pretende abordar las necesidades de las personas de una manera holística, apoyándolas para que tengan un mayor control sobre su propia salud. Las acciones de prescripción social pueden implicar una variedad de actividades habitualmente proporcionadas por organizaciones comunitarias: actividades artísticas, proyectos de voluntariado, aprendizaje en grupo, jardinería, cocina y un amplio abanico de actividades deportivas.
Para saber más
Activos para la salud
Morgan, A., & Ziglio, E. (2007). Revitalising the evidence base for public health: An assets model. Promotion & Education, 14, 17-22.
Salud comunitaria
Goodman, R. A., Bunnell, R., & Posner, S. F. (2014). What is “community health”? Examining the meaning of an evolving field in public health. Preventive Medicine, 67 Suppl 1, S58-S61.
Modelo de activos comunitarios
Kretzman, J. P., & McKnight, J. L. (1993). Building Communities from the Inside Out: A Path Toward Finding and Mobilizing a Community Assets. Chicago, Illinois: ACTA Publications.
Prescripción social
The King’s Fund. (2017). What is social prescribing? https://www.kingsfund.org.uk/publications/social-prescribing.
